Tras los últimos acontecimientos protagonizados por cierta asociación, parece que el tema de la transexualidad está a la orden del día. Unos defienden que eso de la transexualidad no es “normal”, que el sexo es el que es: XX o XY. Otros defienden que el género es algo social y que no viene marcado en los cromosomas. Y otras personas se encuentran en un punto en el que quieren ser tolerantes, pero también querrían entender más sobre este tema.

Y tú, ¿en qué punto te encuentras? ¿entiendes bien la diferencia que hay entre género y sexo? ¿Y la diferencia entre sexo genotípico y sexo fenotípico?

La diferenciación sexual es el proceso por el cual se asigna un determinado sexo biológico a un individuo. Es el proceso por el cual una persona tendrá una carga genética (XX o XY), ovarios o testículos, genitales internos de hembra o macho y unos genitales externos masculinos o femeninos. Es decir, que si hablamos de sexo biológico podemos estar hablando de cuatro cosas diferentes, que no siempre tienen que ir en la misma dirección.

Vemos entonces, que la diferenciación sexual se da en cuatro pasos:

  1. Diferenciación cromosómica. Ocurre en el momento de la fecundación, y viene determinada por el espermatozoide de nuestro padre. Es lo que nos hará ser genéticamente XX o XY.
  2. Diferenciación gonadal. A partir de unas gónadas indiferenciadas (llamadas también gónadas bisexuales), se formarán los ovarios o los testículos. Estas gónadas tenderán a evolucionar hacia ovarios a no ser que exista un gen llamado SRY, contenido en el cromosoma Y, y que hará que evolucionen a testículos.
    Podría darse el caso de que ese gen SRY no se encontrase en el cromosoma Y. Nos encontraríamos entonces con una persona XY con ovarios.
  3. Diferenciación de órganos genitales internos. A partir de este momento, los genes dejan de importar, solo importan las hormonas: la testosterona y la HAM, producidas por los testículos. Contamos también con dos conductos: Wolff y Müller.
    La tendencia es que los conductos de Müller se desarrollen dando lugar a órganos internos femeninos, y que Wolff se destruya. Y esto ocurre a no ser que aparezcan la testosterona, que hace que Wolff se desarrolle hacia órganos masculinos, y la HAM, que destruye Müller, impidiendo que se formen los órganos femeninos.
    En este paso, también nos podemos encontrar casos en los que haya testículos, pero al no ser la respuesta a las hormonas la esperada, encontrar una persona sin genitales internos, con órganos internos femeninos o incluso con ambos.
  4. Diferenciación de genitales externos. De nuevo, la tendencia va a ser a que se desarrollen órganos genitales externos femeninos. Esto ocurre a nos ser que aparezca otra hormona, la dihidrotestosterona, que hará que se formen genitales externos masculinos.
    De nuevo, podemos encontrar casos en los que los genitales externos no se correspondan a lo esperado en relación a los genitales internos, las gónadas o el sexo genotípico.

Diferenciación sexual

Hasta este punto, entendemos que el sexo genético, no es lo mismo que el sexo fenotípico (lo que se expresa): gónadas, genitales internos y genitales externos. Y también entendemos que hay casos de intersexualidad, en los que una persona muestra características biológicas masculinas y femeninas en grados variables.

¿Y qué ocurre con el género?

El género es una construcción social, por la cual atribuimos una serie de características sociales, culturales, psicológicas, económicas…a un grupo de personas, tradicionalmente hombres o mujeres.

Estas características han ido variando a lo largo de la historia y son rasgos que se atribuyen a lo masculino o lo femenino a través de la educación, la cultura, el lenguaje, la familia y otras organizaciones.

Y al igual que encontrábamos multitud de opciones en la diferenciación sexual, también la encontramos en la identidad de género, el proceso por el cual una persona se identifica con un determinado género.

Uno de estos casos es el de las personas transgénero, aquellas que se identifican y desean pertenecer al sexo opuesto al biológico. Sin embargo, no se han sometido a ningún proceso de reasignación de sexo (y no tienen por qué hacerlo).

Otro caso más sonado es el de la transexualidad. En estos casos, la persona tiene la convicción y sentimiento de que pertenece al sexo opuesto al biológico. Por este motivo, comienzan un proceso de reasignación de sexo para solucionar el conflicto entre su identidad sexual (género) y su sexo biológico.

En conclusión, cuando hablamos de hombres y mujeres, no estamos hablando de sexo, hablamos de género. Y esta identidad de género, no tiene por qué corresponderse con la características biológicas o sexuales.