Fetichismo, masoquismo, sadismo sexual… Seguro que no es la primera vez que oyes hablar de estas y otras parafilias. En la literatura, el cine o la televisión hemos visto nombrar muchos de estos términos, pero ¿sabes a qué hacen realmente referencia? ¿Dirías que las parafilias son trastornos mentales?

El término parafilia se utiliza para hacer referencia a un interés sexual “intenso y persistente” diferente al interés sexual considerado como “normal”. Es decir, todo lo que se aleje de la estimulación genital y las caricias preliminares en relaciones consentidas con humanos, físicamente maduros y fenotípicamente normales (según la definición del DSM).

Sin embargo, con esta definición hay muchas situaciones que no sabríamos si definir o no como parafilia, ya que muchas personas pueden no estar de acuerdo en lo que el DSM considera como un interés sexual “normal”. Además, tampoco se especifica cómo de intenso debe de ser ni cuánto debe persistir para considerarse como persistente.

¿Y es la parafilia un trastorno mental? Hasta hace unos años, el tener una parafilia se consideraba un trastorno y algunos eran considerados incluso crímenes. Y hace algunos años más, las parafilias eran consideradas un grave pecado que la Iglesia y la ley no debían pasar por alto. Sin embargo, esta concepción ha cambiado, haciendo una distinción entre la parafilia y el trastorno parafílico.

Si quieres saber más sobre por qué no deben considerarse las parafilias como trastornos, consulta el siguiente enlace: El DSM-IV-TR y las parafilias: un argumento para su retirada

Un trastorno parafílico se da cuando  existe una parafilia y esta causa un gran malestar o deterioro en múltiples áreas del funcionamiento de la persona, o cuando el satisfacer esa parafilia conlleva un peligro o daño para la persona o para terceros (como ocurre con la pedofilia). Por tanto, la parafilia es una condición necesaria para tener un trastorno parafílico, pero el tener una parafilia no significa que tengamos un trastorno mental.

Son muchas las parafilias que se han descrito a lo largo de la historia, llegándose a definir cientos de ellas. ¿Sabes cuáles son las más frecuentes?

  • Voyeurismo. Se da cuando una persona siente excitación sexual al observar la actividad privada de otra persona. Situaciones típicas de esta parafilia consisten en espiar a una persona desnuda, desnudándose u observar la actividad sexual de terceras personas a escondidas. Es común que en los hombres se inicie en la adolescencia, dándose cuenta del interés que les genera espiar a escondidas a otras personas.

parafilia observar

  • Exhibicionismo. En esta parafilia, la excitación sexual viene derivada de exhibir la persona sus genitales a otra persona desprevenida. No se conoce con exactitud la prevalencia del trastorno de exhibicionismo, pero son muchos los casos conocidos de personas que han sido víctimas de conductas exhibicionistas (no es raro conocer a alguien que lo haya sufrido en el transporte público, un parque o veraneando en la playa).
  • Frotteurismo. Consiste en la excitación sexual debida a los tocamientos o la fricción contra otra persona sin su consentimiento. Para hacernos una idea, podría ser la típica situación en la que viajando en un tren (no abarrotado), un hombre se recorre el vagón chocándose y rozándose sospechosamente con todas las personas que encuentra a su paso en lugar de pedir permiso para pasar. Son situaciones y actos mucho más típicas de lo que podríamos pensar. Y hablo de hombres porque en población general, los actos de froteurismo pueden suceder hasta en un 30% de los hombres adultos.
  • Masoquismo sexual. En este caso, la excitación sexual se deriva de situaciones en las que la propia persona es humillada, golpeada, atada o sometida a algún tipo de sufrimiento. Son personas que, a diferencia de lo que puede ocurrir con las tres parafilias anteriores, reconocen abiertamente su excitación sexual ante estas situaciones, admiten libremente tener ese tipo de interés parafílico.
  • Sadismo sexual. En contraposición al masoquista sexual, un sádico sexual siente excitación ante el sufrimiento físico o psicológico de otra persona. Esta parafilia, puede ser satisfecha a través de fantasías o actos consentidos y no ser por tanto un trastorno. Sin embargo, en ocasiones el desarrollo de un trastorno parafílico lleva a la persona a condenas por agresión sexual e incluso a homicidios con motivación sexual.
  • Fetichismo. En la parafilia conocida como fetichismo, la excitación sexual proviene de objetos inanimados o de un gran interés por alguna o varias partes del cuerpo (que no sean los geniatales). Por ejemplo, los pies, las manos, el pelo… u objetos como zapatos, ropa interior o artículos de goma. Además, es posible encontrar varios fetiches en una misma persona y que posiblemente estos estén asociados (por ejemplo, un fetiche con los pies y los zapatos).

parafilia zapato

  • Travestismo. El travestismo entendido como parafilia se refiere al hecho de sentir excitación sexual al travestirse (no significa que travestirse sea una parafilia, ya que la mayoría de personas que se travisten lo hacen con un interés no sexual). Es una parafilia muy asociada al fetichismo, ya que la excitación se puede producir con los tejidos o las prendas de vestir. Se asocia también a algo llamado autoginofilia, cuando la excitación se produce por pensamientos o imágenes de uno mismo como mujer (siendo un hombre).

Estas siete parafilias se encuentran entre las parafilias más comunes en la población y, una vez que conoces sus definiciones y algunos datos más sobre ellas ¿te sientes identificado/a con alguna de ellas?

 

 

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