Si al leer el título de esta entrada has pensado algo como “bueno, o puede que sí me toque”, quédate. Esta entrada está hecha para ti. Y si eres de los que nunca compraría lotería y no entiendes por qué la gente lo hace, hoy es el día en que por fin lo comprenderás.

Se acercan las Navidades y con ellas su tradicional sorteo de la Lotería de Navidad del día 22 de diciembre. El día en el que las carteras de los españoles arden llenas de décimos, deseosas de mostrar el número ganador. El día para el que algunas personas son capaces de gastar varios cientos de euros y ponerlos al servicio del azar. ¿Por qué?

La psicología tiene mucho que decir sobre el tema de los juegos de azar, y una muy buena explicación al respecto consiste en hablar de todos los pensamientos irracionales y sesgos que se ponen en marcha cuando nos enfrentamos ante la pregunta: ¿compro o no compro Lotería de Navidad? Unos pensamientos que nos llevarán a evaluar erróneamente las probabilidades que tenemos de ganar y que por tanto nos conducirán directamente a una única respuesta posible: COMPRO.

Heurístico de disponibilidad. Son aquellos pensamientos que nos llevan a utilizar únicamente la información más accesible y con ella sobrestimar la probabilidad de que ocurra algo, en este caso, que nos toque la lotería. Está claro que recordamos mucho mejor los casos en los que la gente ganó, que todos esos millones de casos en los que nadie ganó nada. Hay tres factores que influyen sobre estos pensamientos:

  • Recencia: recordamos muy bien la información que nos han dado hace poco, y más aun si nos la han repetido en múltiples ocasiones. ¿Cuantas veces has visto el anuncio de la Lotería de este año? ¿Y cuántas veces has oído hablar sobre el premio? Es una información que se nos repite constantemente.
  • Saliencia: cuanto más llamativa sea la información que acompaña al premio, mejor. Por eso no faltarán en la televisión, la radio, los periódicos y demás, toda esa gente gritando de felicidad porque por fin ha tocado, las fiestas que se montarán, el champán empapándolo todo…
  • Imaginabilidad: el arte de personalizar los premios, de hablarte de las personas que los ganaron, de cómo les cambió la vida, que les puedas poner cara, las historias que cuentan los anuncios de la lotería… Y todo para que puedas imaginarte a ti mismo en esa situación.

Sesgo de representatividad. Este tipo de pensamientos tienen especial importancia a la hora de elegir el número con el que jugaremos. Al ser la lotería un juego de azar, buscamos aquellos números que creemos que son más representativos del azar, buscamos un número que se parezca a nuestro “prototipo” de azar, que nos parezcan más aleatorios.

De esta manera, creemos que es mucho más probable que resulte premiado el número 43267, que el 44444, cuando en realidad tienen exactamente la misma probabilidad de resultar ganadores.

loteria-sorteo-navidad

Correlaciones ilusorias. Seguro que en más de una ocasión has pensado que si hacías algo, sería más probable que te tocase el Gordo de Navidad. Si comprabas lotería en esa administración en la que una vez tocó, si le pasabas el décimo por la espalda a alguien, si encendías una vela, si llevabas contigo tu amuleto el día del sorteo… La correlación ilusoria nos hace pensar que dos hechos están relacionados cuando en realidad no lo están, lo que nos lleva a un montón de pensamientos y conductas supersticiosas. Algo que influye mucho en nuestro siguiente punto.

Ilusión de control. Ante una situación tan incierta como es el hecho de que te toque o no la lotería, hacemos todo lo posible para pensar que tenemos un cierto control de la situación y que  ese control influirá en el resultado.

Comprar los décimos en una administración y no en otra, elegir el número o su terminación en lugar de dejar que nos den cualquier número…son algunas de las cosas que podemos controlar, pero siento decirte que eso no te dará ningún control sobre el resultado, no hay manera de aumentar tus probabilidades por este camino.

Además, nos gusta distinguir mucho lo que es el azar y la suerte, dándole mucha más importancia a la suerte, ¿qué crees que tiene más peso en este sorteo? Mientras que el azar es algo completamente incontrolable e impredecible, la suerte es algo personal. Se tiene o no se tiene, se puede tener en una situación y no en otra… Incluso podrías aumentar tu suerte si haces ciertas cosas (pero si crees que esto último es cierto, acabas de caer en la trampa de las correlaciones ilusorias). El caso es que pensar en la suerte como algo importante, nos hace sentirnos más seguros al enfrentarnos al azar, sobre todo si pensamos que la suerte nos acompaña.

Sesgo de explicaciones post-hoc. Algo que suele ocurrir con mucha frecuencia (más de la que puedas imaginar) es el pensar, una vez que ya se sabe el resultado, que pudimos predecir lo que iba a pasar y pensar que, el próximo año, podremos volver a predecirlo y así, llevarnos un buen pellizco. Si no, piensa en alguna vez que oyeses algo como “si ya sabía yo que iba a terminar en 3 el año pasado, y este año terminará en 6”.

Pensar en frecuencias absolutas. De un año para otro, no solo recordamos mejor aquellos casos que ganaron El Gordo y olvidamos todas esas personas que se quedaron como estaban. También aplicamos esto a nuestro caso en particular, recordando lo que ganamos y olvidando por completo todo el dinero que invertimos (y perdimos) al comprar los décimos y participaciones.

Loteria-Navidad-bombo
Imagen de lavanguardia.com

Ilusiones positivas. No nos podemos olvidar de nuestro amigo el optimismo, que en muchas situaciones es algo que nos ayudará a alcanzar nuestras metas, pero en este caso siempre será un optimismo no realista.

Además, nos serviremos de otras ilusiones positivas, como la ilusión de un mundo justo. Aunque ya sabemos que nos puede llevar a situaciones tan desagradables como la de culpabilizar a una víctima, también nos puede llevar a cosas muy diferentes, haciéndonos vivir el día 22 de diciembre con nerviosismo e ilusión porque sabemos que después de todo lo que hemos vivido este 2017, “nos merecemos que nos toque”.

 

Así que si te preguntan por qué compras lotería con las pocas probabilidades que hay de que toque, ya tienes la respuesta. Pero recuerda que si toca, el mayor premio es compartirlo.