Pixar lo ha vuelto a hacer. Con su nueva película, COCO, consigue enganchar tanto a pequeños como a mayores y transmitir valores como la familia, la música, el amor o la lucha por conseguir los sueños, bajo el escenario de la conocida fiesta del Día de Muertos celebrada en México.

Y es precisamente gracias a este escenario, el motivo por el que es tan fácil en la película abordar uno de los temas más complicados que encontramos a la hora de hablar con los más pequeños, la muerte. Sin embargo, debemos saber, que el dolor o la preocupación que nos genera a los adultos, no ocurre de la misma manera en los más pequeños.

Cuando muere un ser querido, una de las partes más difíciles, junto con afrontar la pérdida que acabamos de sufrir, es transmitirle la noticia a los niños más pequeños. ¿Cómo debemos darle la noticia?

  • Lo ideal es que la noticia la den los padres del niño, ya que son las personas con las que más vínculo afectivo tiene. Es posible que los padres no estén presentes en ese momento y, en tal caso, lo mejor es que la noticia la dé la persona más cercana a ese niño.
  • Debe buscarse un lugar tranquilo en el que el niño se sienta seguro para hablar sobre la pérdida que acaba de sufrir.
  • Se debe utilizar un lenguaje sencillo que el niño pueda comprender. No podemos tener miedo a usar la palabra “muerte” porque nos parezca algo muy fuerte para un niño. Es necesario que seamos claros para que pueda entender bien lo que ha pasado. Además, si conseguimos explicarnos bien, reduciremos su angustia, los miedos que puedan surgir y la confusión que pueda generarle el tema de la muerte.
  • Seguramente tenga muchas preguntas que hacernos al respecto. Lo mejor en estos casos es responder con sinceridad, aclarándole las dudas que tenga respecto a la muerte y a cómo serán las cosas a partir de ese momento.

Las reacciones a esperar después de recibir la noticia de la muerte de un ser querido, son muy variadas en función de la edad que tenga el niño.

En niños de 0 a 3 años, es común que encontremos problemas en la alimentación, problemas de sueño, más rabietas de las que solía tener… Es probable que los miedos aumenten y que no quiera separarse de los adultos. Así mismo, podemos encontrar muchos llantos, problemas de atención y para quedarse quieto, conductas agresivas (pegar) y un juego violento, o incluso momentos en los que el niño no quiera jugar.

Los niños de 3 a 6 años, mostrarán otro tipo de reacciones. También podemos encontrarnos con que sus miedos aumentan, sobre todo los relacionados con su propia seguridad y la de sus seres queridos. Es posible que estén más callados o inquietos, que pierdan autonomía y vuelvan a niveles de desarrollo previo (hacerse pis en la cama, querer que les cojan en brazos…). Asimismo, es posible que no comprendan que la muerte es algo irreversible.

Todos estos síntomas o reacciones, es normal que se mantengan incluso hasta cuatro semanas y que, a partir de entonces, vayan desapareciendo progresivamente. Sin embargo, hay casos en los que éstos se prolongan y dejan de ser una respuesta normal ante una pérdida. Si después de cuatro semanas estas respuestas continúan, lo mejor es consultar a un profesional.

Coco familia
Fotograma de la película COCO de Pixar

Los expertos en Primeros Auxilios Psicológicos recomiendan que sean estos los pasos a seguir para enfrentarnos a esta situación con niños:

  1. Contener. Hay que permitir que el niño llore y exprese lo que siente, pero impidiendo que sus emociones le sobrepasen.
  2. Calmar. Hay que tranquilizar al niño antes de darle información sobre lo que ha ocurrido.
  3. Informar. En función de la edad del niño, la información y el lenguaje que utilizaremos será diferente, pero siempre debemos dar información sincera, evitando que el niño acabe teniendo falsas esperanzas. Debemos asegurarnos de que ha entendido lo que le estamos explicando y contestar todas las preguntas que nos pueda hacer.
  4. Normalizar. El niño tiene que entender que es normal sentirse triste tras lo que acaba de pasar. Será de gran utilidad que le ayudemos a poner nombre a todas esas cosas que siente y que legitimemos sus emociones.
  5. Consolar. Es posible que el niño quiera jugar o dibujar lo que ha pasado y hacerlo le ayudará a comprenderlo mejor. Le ofreceremos hablar sobre ello, pero dejando claro que sólo lo haremos si él quiere. Asimismo, debemos permitirles participar en los rituales de despedida.

Y con este último punto surge una duda muy común: ¿deben ir los niños a los tanatorios o los entierros? Para la mayoría de los adultos la respuesta es NO. Sin embargo, los psicólogos evolutivos apuestan por que los niños participen en los rituales de despedida que se les hacen a los seres queridos que fallecen.

Al igual que los adultos, los niños también necesitan despedirse de esa persona a la que acaban de perder, por lo que permitir que asistan a un funeral o al tanatorio, les puede ayudar para hacer frente a su propio duelo. Además, hacer lo contrario puede llevarnos a hacerles sentir apartados.

En función de la edad del niño, podemos decidir hasta qué punto deben participar en el ritual que se haga para despedir a la persona a la que se acaba de perder. E incluiremos también al niño en esta decisión, permitiendo que elija lo que quiere hacer (explicándole antes muy bien en qué consisten cada una de las opciones).

En cualquier caso, aunque decidamos que el niño no va a acudir al funeral ni al tanatorio, debemos permitir que tenga su momento de despedida. Por ejemplo, que haga un dibujo a esa persona que ya no está, que le escriba una carta de despedida… Y aquí encontramos el ejemplo de la película COCO, en la que los más pequeños participan al igual que los adultos en el Día de Muertos, recordando en familia a todos los antepasados que ya murieron.

Coco fotos
Fotograma de la película COCO de Pixar