Son muchos los factores que se relacionan con las enfermedades físicas y unos nos parecen mucho más evidentes que otros. ¿Qué pensarías si te digo que la personalidad también se relaciona con la enfermedad? La enfermedad física, también está relacionada con la psicología.

Quizás por la gran influencia que ha tenido el modelo biomédico a lo largo de la historia, nos cuesta a veces relacionar lo mental con lo físico y, aunque nos cueste creerlo, está todo mucho más relacionado de lo que creemos. La psicología puede afectar a la salud de dos formas principales:

  • Por una parte, la personalidad se refiere a aquellas formas de actuar que solemos tener. Estas formas de actuar, también nos hacen responder de una forma u otra ante situaciones de estrés. Haciendo, por ejemplo, que reaccionemos de forma exagerada ante una situación, lo que tendrá una influencia directa sobre la salud.
  • Por otra parte, al hacernos actuar normalmente de una u otra manera, significa que está influyendo también en nuestros hábitos de vida, en cómo cuidamos nuestra salud y cómo respondemos y actuamos cuando nos dicen que tenemos una enfermedad.

Muchos estudios han relacionado las variables más conocidas de la personalidad humana, como la Extraversión, la Apertura, la Responsabilidad o la Amabilidad con factores protectores para nuestra salud. Y otras variables como el Neuroticismo, con factores de riesgo de enfermedad.

También se ha encontrado relación entre algunos motivos sociales y la salud, de manera que la necesidad de afiliación (la motivación para establecer y mantener relaciones afectivas con otras personas), se ha relacionado con indicadores positivos para la salud, como un aumento de anticuerpos o una disminución de la presión sanguínea. Sin embargo, la necesidad de poder (sumada a otros factores) se relaciona con riesgo de hipertensión, enfermedades respiratorias y una disminución de anticuerpos.

Uno de los modelos más recientes que relacionan la psicología con la salud y enfermedad es el desarrollado por Eysenck y Grossarth-Maticek. Estos autores, intentaron identificar una serie de factores psicológicos que pudiesen explicar el comienzo de enfermedades como la cardiopatía coronaria, los accidentes cerebrovasculares o el cáncer.

Salud 3

Tras muchas investigaciones, definieron seis tipos diferentes de respuesta al estrés, que podrían tener un papel en el inicio o en el mantenimiento de estas enfermedades:

  1. Tipo 1: predisposición al cáncer. Ante situaciones de estrés, las personas con este tipo de respuestas reaccionan con desesperanza, indefensión, idealización y es común que repriman sus reacciones emocionales. Tienen una gran dependencia afectiva, aunque se muestran inhibidos a la hora de establecer nuevas relaciones íntimas. Son personas, que por lo general siempre están para ayudar a los demás, para escuchar, pero que sin embargo no comparten sus cosas o problemas.
  2. Tipo 2: predisposición a cardiopatía coronaria y accidente cerebrovascular. Las personas con este tipo de reacción al estrés, responden a este tipo de situaciones con ira, agresividad, irritación y una gran exaltación. Son personas que evalúan de forma extrema las situaciones, objetos o personas.
  3. Tipo 3: histérico. Ante una situación de estrés, una persona con tipo 3 de reacción al estrés alternará los dos tipos anteriores de reacción. En ocasiones mostrará desesperanza e indefensión y otras veces reaccionará de forma mucho más excitada, con ira o agresividad. A pesar de que la ambivalencia no parece muy saludable, esta forma de reacción al estrés es protectora tanto para el cáncer, como para la cardiopatía coronaria y los accidentes cerebrovasculares.
  4. Tipo 4: protector de salud. Es el más deseable de los seis tipos de reacción al estrés. Las personas que se encuadran en este tipo, responden al estrés de una forma adecuada y realista. Son personas con una gran autonomía, lo que supone un beneficio para su salud.
  5. Tipo 5: racional-antiemocional. Aunque comportarse de una forma racional pueda sonar muy bien, no muchas veces es sinónimo de afrontar el estrés de forma realista. Las personas que encajan en este perfil den mucha importancia a lo racional, pero reprimen o niegan los afectos y tiene una gran dificultad para expresar sus emociones. Esta inhibición de lo emocional, predispone a estas personas al cáncer y a la depresión.
  6. Tipo 6: antisocial. Ante el estrés, las personas con tipo 6 de reacción al estrés tienden a mostrar respuestas antisociales o criminales. A pesar de ser el tipo de reacción al estrés que menos apoyo empírico ha recibido, se ha observado la relación que tienen este tipo de respuestas y la predisposición al consumo de tóxicos y a conductas, en general, perjudiciales para la salud.

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Aunque estos tipos de reacción al estrés son más o menos estables en cada persona, es cierto que también son modificables mediante técnicas de aprendizaje. Por ello, se han desarrollado programas de tratamiento psicológico destinados a modificar la forma de responder ante el estrés de personas con predisposición a estas enfermedades, consiguiendo adoptar un tipo de reacción saludable y protector de la salud.

Por tanto, no nos preocupemos por si nos hemos sentido identificado con alguno de los tipos de reacción definidos anteriormente. Si queremos cambiarlo y mejorar como personas (tanto a nivel psicológico como físico), solo debemos pedir ayuda profesional.