El suicidio es un tema del que hemos escuchado hablar en numerosas ocasiones. Como muchos otros temas de la psicología, es algo que nos puede tocar muy de cerca. Esto, sumado a la gravedad que supone el tema, muchas veces nos lleva a considerar explicaciones, causas y teorías que han nacido en la psicología popular y que para nada se corresponde a lo que ocurre en realidad. Conocer los mitos más conocidos que existen sobre el suicidio nos puede ayudar a lidiar mejor con este tema.

Sin duda, el suicidio es una de las mayores complicaciones a las que tiene que enfrentarse cualquier profesional que trabaja con personas que sufren, como es el caso de los psicólogos clínicos. La ideación suicida es algo que siempre debe valorarse en consulta debido al alto porcentaje de suicidios que pueden relacionarse con un trastorno mental previo.

Sin embargo, son muchos los mitos que encontramos en torno al suicidio y que todos deberíamos conocer, ya que muchos nos pueden llevar a actuar de forma errónea.

1. Todos los que se suicidan están deprimidos.

Está claro que la depresión es un gran factor de riesgo de suicidio. Sin embargo, ni todos los que se suicidan están deprimidos, ni todos los que sufren depresión acaban suicidándose. Hay muchos otros trastornos mentales relacionados con altas tasas de suicidio, como puede ser el trastorno bipolar (el trastorno con mayor riesgo de suicidio), el alcoholismo, la esquizofrenia o trastornos de la personalidad.

2. El motivo que lleva a una persona a suicidarse se puede conocer fácilmente

En numerosas ocasiones, cuando se habla de un suicidio, oímos a muchas personas decir cosas tales como “es que se acababa de divorciar”, “escuché que tenía problemas con su familia”, “la semana pasada le echaron del trabajo”. Y atribuimos a estos hechos la causa del suicidio. Sin embargo, no es tan fácil conocer qué es lo que ha llevado a una persona a cometer el acto suicida y las causas pueden ser múltiples.

3. Los que hablan de suicidarse no se suicidan

Es uno de los mitos más extendidos, y también es uno de los más falsos. Se estima que de cada 10 personas que se suicidan, 8 de ellas hablaron sobre el suicidio. Es verdad que en muchos casos, no hay ningún tipo de señal que nos avise de que esa persona ha pensado alguna vez en el suicidio, pero estos casos no son la mayoría.

4. Es raro que la gente piense en el suicidio

Sin embargo, lo raro es que los pensamientos de suicidio se vean como algo tan extraño cuando entre un 40% y un 80% de la población no clínica (sin trastorno mental), piensa en algún momento de su vida en el suicidio. Casi que lo extraño sería encontrar a alguien que nunca haya pensado en el suicidio.

El problema comienza, cuando esos pensamientos empiezan a ser más intensos y a aparecer con una alta frecuencia.

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5. Si utilizan un método poco letal es que en realidad no quieren suicidarse

Lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones, es que la persona no está muy bien informada sobre cómo de letal es el método que piensa utilizar o cuáles son los métodos más “eficaces” para conseguir su objetivo. También pueda ocurrir que no haya tenido acceso a otros métodos. Por tanto, no debemos pasarlo por alto, ya que la persona puede conseguir acceder a otros métodos y a información que utilice en próximas tentativas.

6. El suicidio es más común en niveles socioeconómicos bajos

En numerosos estudios se ha observado que el suicidio aparece en todos los niveles de la sociedad. Así mismo, no existen diferencias importantes en cuanto a la tasa de suicidios entre diferentes meses del año, días de la semana, condiciones climatológicas o países con más o menos latitud.

7. Después de superar la crisis suicida, ya no hay riesgo de que se suicide

Ocurre en muchas ocasiones, que una persona tiene idea de suicidarse pero es incapaz si quiera de intentarlo porque realmente no tiene fuerzas ni ganas de hacer absolutamente nada. Sin embargo, cuando parece que se está recuperando de ese estado de ánimo, la persona reúne las fuerzas suficientes como para llevar a cabo el suicidio. Hay que tener en cuenta, por tanto, esas mejorías espontáneas de algunas personas y no bajar nunca la guardia.

8. Los suicidas están decididos a morir

La mayoría de las personas con ideación suicida, se debaten entre la vida y la muerte y no en el 100% de las ocasiones apuestan por la muerte. La mayoría se encuentran indecisos y, acudir a un psicólogo clínico para hablar de ello les puede ayudar a decidirse finalmente por la vida.

9. Preguntar a alguien por el suicidio, puede llevarle a hacerlo

Este es un error que cometen muchos terapeutas, seguramente por el miedo que puede producir hablar de un tema tan peliagudo como este. Sin embargo, el riesgo de suicidio debe evaluarse directamente en todos los casos. Debemos preguntar sobre los pensamientos que tienen, los motivos, las emociones… Y se sabe, que en muchos casos, las personas sienten un gran alivio al poder hablar de ello.

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10. Los suicidas solo quieren llamar la atención

Quizás este sea uno de los mitos más extendidos en la sociedad, o al menos uno de los que más se escuchan. Y aquí tenemos dos temas principales a tratar.

Por una parte, es cierto que algunas personas, al hablar de suicidio, lo que intentan es cambiar el ambiente, su entorno, lo que podría llamarse “manipular” el medio. Sin embargo, el que habla de suicidarse para cambiar el medio no tiene menos probabilidades de llevarlo a cabo que aquél que solo lo hace por acabar con su sufrimiento personal. Encontramos el mismo peligro en ambos casos.

Por otra parte, entendemos que el querer llamar la atención es algo malo. Sin embargo, si alguien utiliza el suicidio como una forma de llamar la atención, ¿por qué íbamos a negarle esa atención? Quizás nos ayudaría y podríamos hacer mucho más por estas personas si en vez verlo como un “querer llamar la atención”, lo viésemos como una forma desesperada de pedir auxilio.