Los trastornos mentales son en ocasiones muy difíciles de comprender. No sabemos ponernos en el lugar de quien lo sufre porque no terminamos de entender por qué está pasando. Pero hoy, estaremos un poco más cerca de comprender el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), con un experimento con el que podremos comprender los pensamientos y sentimientos de una persona con TOC.

Podríamos pensar que entendemos el TOC, ya que todos tenemos nuestras pequeñas manías y pensamos que lo que experimenta una persona con TOC es similar. Sin embargo, esas pequeñas manías están muy lejos de lo que una persona con trastorno mental experimenta con sus obsesiones y compulsiones.

En otras entradas ya hemos ido viendo en qué consiste el Trastorno obsesivo compulsivo y qué otros trastornos relacionados existen.

Para saber más sobre el TOC, visita nuestra entrada de Blancanieves y sus manías, o la entrada sobre la película TOC TOC, ¿en qué consiste?

Para saber más sobre trastornos mentales relacionados con el TOC, visita nuestra entrada La Sirenita, sus cachivaches y el trastorno por acumulación, o la entrada de ¿qué tienen en común el Jorobado de Notre Dame y Michael Jackson?

Hoy vamos a hablar sobre un modelo que explica por qué se producen las obsesiones y compulsiones, hasta el punto de incapacitar al sujeto que las sufre e impedirle seguir con su vida, afectando a múltiples áreas de esta en su día a día.

¿Te atreverías a ponerte en la piel de una persona con TOC? Vamos a hacer un pequeño experimento para intentar sentirnos algo más cerca de las personas con obsesiones. Para comprender sus pensamientos y sentimientos. Sigue cada paso según lo vayas leyendo.

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  1. Necesito que te hagas con un bolígrafo o cualquier otra cosa que escriba y que no se borre con facilidad del papel. Con esto me refiero a que intentes que no sea un lápiz y que tampoco utilices tu teléfono móvil o el ordenador.
  2. Coge también un papel. No hace falta que sea un folio entero, no tendremos que escribir más que cuatro o cinco palabras, así que te vale con un post-it, una libreta pequeña o un trozo de papel.
  3. Ahora quiero que en la parte derecha de ese papel, escribas el nombre de una persona especial para ti. Alguien a quien quieras mucho, con quien te guste pasar el tiempo o a quien desearías ver más de lo que os veis. Escríbelo en el papel y no sigas leyendo hasta que lo tengas.
  4. Una vez escrito el nombre, quiero que delante escribas lo siguiente: “ojalá se muera…”. De forma qe el nombre de la persona que has elegido, termine la frase.

¿Qué sientes al escribirlo? ¿Has sido capaz de seguir todas las instrucciones?

Las personas con TOC, pueden sufrir una serie de metacogniciones conocidas como fusión pensamiento-evento, de forma más habitual que la gente sin el trastorno. Estos hace referencia a la creencia de que pensar en algo, aumenta la probabilidad de que ocurra. Algo muy parecido a nuestro experimento.

Escribir algo en un papel no va a hacer que eso ocurra, sabemos que no tiene sentido pensar en algo así, y una persona con TOC también es consciente de ello. Sin embargo, muchos no habrán sido capaces en nuestro experimento de escribir la frase completa, otros lo habrán hecho pero se sentirán incómodos, otros habrán escrito solo el nombre y ahora estará más que tachado… y otros incluso habrán hecho pedazos el papel. ¿Por qué? Si sabemos que escribamos lo que escribamos no va a estar relacionado con lo que pueda ocurrir. Porque siempre nos queda la pregunta de ¿y si luego ocurre, qué?

Una persona con TOC tampoco cree firmemente que por no pisar las líneas de las baldosas de la calle vaya a salvar a su familia de una muerte horrible. Pero ese pensamiento cruza su mente y le queda la misma pregunta que a nosotros: ¿y si luego les ocurre algo?

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Existen otros tipos de metacogniciones que también podemos encontrar tanto en personas con TOC como en personas sin TOC. La fusión pensamiento-acción, consiste en la creencia de que pensar algo es igual que hacerlo. Por nuestra mente pasan miles de pensamientos al día a los que no damos importancia. Todos podríamos pensar en algún momento “mataría a esta persona”. Por lo general no le daríamos ninguna importancia, ya que es algo que sabemos de sobra que nunca haríamos. Sin embargo, no dejaríamos de darle vueltas si pensásemos que el haberlo pensado es algo tan horrible como la posibilidad de llevarlo a cabo.

Asimismo, encontramos la fusión pensamiento-objeto, la creencia de que podemos transferir pensamientos o sentimientos a los objetos.  Por ejemplo, podríamos pensar que si una persona con una enfermedad ha abierto una puerta, cualquier persona que toque esa puerta podría desarrollar esa enfermedad (aunque no se trate de una enfermedad contagiosa). O que al haber estudiado un examen con un determinado bolígrafo, los conocimientos se han transferido al objeto y , por tanto, nos será más fácil hacer el examen con ese bolígrafo.

Como vemos, los pensamientos de una persona con TOC no son muy diferentes a los que podría tener una persona sin el trastorno. La diferencia entre ambos reside en la gravedad de estos pensamientos y en la importancia que una u otra persona les otorga.