[ALERTA: Advertimos a nuestros lectores que la presente entrada puede contener algún spoiler]

Múltiple, una película más que narra hasta dónde es capaz de llegar la mente humana. Un hombre con  23 personalidades diferentes, diagnosticado de Trastorno de identidad disociativo, secuestra a tres chicas adolescentes. Más allá del argumento de la película y del final que les espera a las tres víctimas, lo más interesante para nosotros es aquello que se cuenta o se deja ver sobre este curioso trastorno mental. ¿Cuánto de verdad hay en la película?

Los trastornos disociativos son un grupo de trastornos que siempre ha llamado mucho la atención de la psicología. Janet los definió como trastornos en los que varios automatismos de la mente se dividen del resto y empiezan a funcionar fuera de la conciencia. Pero será mejor que veamos unos ejemplos:

  • Amnesia disociativa. En este trastorno, se produce una incapacidad para recordar información autobiográfica importante. Es como si de repente se te olvidase dónde vives o quiénes son tus padres. Sin embargo, puedes recordar el resto de información que no tiene que ver con tu biografía: fechas, acontecimientos históricos, conocimientos que hayas adquirido en tu vida…
  • Fuga disociativa: se produce cuando tras un viaje inesperado o repentino eres incapaz de recordar tu pasado: de donde vienes o que has hecho en tus últimos años, o hasta olvidar quién eres.
  • Identidad disociativa: ocurre cuando una persona tiene dos o más estados de personalidad, que van tomando el control de la conciencia, dando lugar a los casos que conocemos como “personalidad múltiple”, como el que hoy nos ocupa.

Como acabamos de decir, el trastorno de personalidad múltiple o Trastorno de Identidad Disociativa, se caracteriza por dos o más estados de personalidad bien definidos. En el caso de Kevin, el protagonista de la película, podemos encontrar hasta 23 personalidades diferentes (24 si contamos a La Bestia) y cada una de ellas tiene su propio nombre, sus propios gustos o intereses, sus manías, su forma de relacionarse, de percibir, de recordar…e incluso cada una de ella tiene su género y edad, diferente a todas las demás. Lo más común en este trastorno es encontrar entre 2 y 10 personalidades, pero se han documentado casos con más de 100 personalidades.

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El trastorno también se caracteriza por presentar una discontinuidad en el sentido del yo, algo que no apreciamos en el caso de Kevin, ya que él siempre sabe quien es, sabe que lo único que cambia es su personalidad, pero siempre es él. Sin embargo, esto no ocurre en los casos de trastorno de identidad disociativa (al menos, no sin psicoterapia). Cuando una de las personalidades toma el control de la conciencia, solo existe para la persona esa personalidad, no pudiendo conocer nada de los que otras personalidades son, piensan, sienten o hacen.

Esta discontinuidad del sentido del yo hace imposible que las personalidades puedan hablar entre ellas, como podemos ver en la película, en la que tres de las personalidades trabajan juntas y pueden comunicarse entre ellas (como le ocurría también a Golum en El Señor de los Anillos). Pero si las personalidades no pueden coexistir al mismo tiempo en la conciencia, tampoco pueden hablar unas con otras.

Podemos ver algo similar en la película, pero solo cuando la personalidad “Kevin” retoma el control de la conciencia y no sabe qué es lo que le ha ocurrido o ha hecho desde que perdió el control. Él sí sabe que tiene otras personalidades aunque no sepa lo que hacen, pero seguramente sea por los años de psicoterapia. Además, la grabación de los diarios puede ser su forma de “controlar” su trastorno y saber qué es lo que le ocurre en su día a día.

Unido a esta discontinuidad en el sentido del yo, encontramos las alteraciones en diferentes funciones como es la conducta, el afecto, la memoria… Como vemos en el protagonista de Múltiple, cada una de las personalidades, al tomar el control de la conciencia, se comporta de una manera diferente. Una puede mostrar rasgos del trastorno obsesivo-compulsivo, mientras que otra puede tener depresión. Una personalidad puede amar a una persona, y otra puede odiar a esa misma persona. ¿Os podéis imaginar la cantidad de alteraciones que todo esto produce? Además, al no ser consciente una personalidad del tiempo que ha estado otra personalidad en la conciencia, tienen grandes problemas de amnesia.

Pero estas alteraciones, a diferencia de lo que explica la película, es imposible que lleguen a aparecer en un nivel fisiológico. Es decir, no es posible que una personalidad sea ciega y otra no, otra diabética y otra con una forma física superior a las demás. Todo esto se lo dejamos únicamente a la ficción.

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Todas estas manifestaciones tienen que poder ser observadas por otros. Aunque la persona que tiene el trastorno no sea consciente de ello, la gente que le conoce sí se da cuenta de que hay algo que no va bien. En el caso de Kevin, es la doctora Fletcher la que se da cuenta de que hay otra personalidad que está dominando la conciencia del protagonista. Y lo puede ver por las variaciones en su comportamiento, por los errores de su memoria, la forma de reaccionar ante lo que ocurre a su alrededor…

Y la gran pregunta es: ¿por qué se produce este trastorno? La hipótesis que más se ha estudiado es relacionar este trastorno con una experiencia traumática, normalmente en la infancia y normalmente, como ocurre en la película, relacionado con abusos. Se piensa que podría ser una estrategia de nuestro cerebro para escapar y negar esa experiencia, inventando una nueva personalidad que no haya sufrido esos abusos y en la que poder refugiarnos.

Pero esto son todo hipótesis y, como ocurre con el resto de trastornos explicados en este blog, no hay aun forma de comprobar qué es realmente lo que produce estas situaciones. La mente sigue siendo todo un misterio.

Finalmente, no podemos dejar de señalar una reflexión que hacemos después de visionar Múltiple, o cualquier otra película de terror con protagonistas con enfermedades mentales, y es el gran estigma que alimentan sobre las enfermedades mentales. Sabemos el gran atractivo que pueden generar, sobre todo para el cine, pero la peligrosidad que muestran sobre las personas con trastornos mentales, para nada se corresponde con la realidad.