Cuando llegamos a cierta edad, asumimos que hay ciertas cosas que no vamos a poder seguir haciendo. Nuestro ritmo de vida puede disminuir por la jubilación, nos sentimos menos ágiles y sentimos que se nos cierran puertas para muchas cosas. Un ejemplo de esto es la sexualidad. Pero en nuestras creencias sobre la sexualidad en personas mayores hay muchos más mitos que verdades.

La sociedad ayuda a construir todo el ideario sobre la vejez. Sobre las cosas que pueden hacer, las cosas que no pueden hacer, cómo deben comportarse o a qué deben dedicar el tiempo. Los estereotipos nos acompañan en todos los momentos de nuestra vida y cuando somos ancianos, también.

Una de esas cosas que la sociedad asume que no existe en la vejez, es la sexualidad. Y tan claro lo tenemos, que los propios ancianos lo acaban asumiendo como ciertos. Pues… ¡Sorpresa! Es mentira. Como todos estos mitos sobre la sexualidad en la vejez.

1. La sexualidad es cosa de jóvenes. Si hay algo claro es que la sexualidad nos acompaña desde el momento en que nacemos, hasta el momento en que morimos. En cada momento de nuestra vida podremos vivirla de una manera diferente y cada persona es libre para elegir cómo hacerlo, pero existir, existe.

2. Las personas que se han quedado viudas no deberían volver a emparejarse. Asumir esto como cierto es como pensar que solo nos podemos enamorar una vez, o que solo podemos tener una única pareja en nuestra vida. Podemos tener tantas relaciones sentimentales y sexuales como nos apetezca y todos tenemos derecho a rehacer nuestras vidas.

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3. Los ancianos no tienen deseo sexual. Al igual que ocurre a cualquier otra edad, una persona puede tener o no tener deseo sexual. Es algo que depende de la persona y no de su edad. Y es cierto que el deseo sexual en la vejez puede disminuir, pero también es posible que aumente con los años.

4. Los ancianos necesitan cariño, no sexo. Hay muchos ancianos que necesitan cariño, pero también hay otros muchos que también necesitan seguir manteniendo una vida sexual activa. Y los hay incluso que tienen necesidad tanto de cariño, como de sexo. Una cosa no quita la otra, ¿no crees?

5. La menopausia es el fin de la sexualidad. La menopausia trae consigo muchos cambios fisiológicos y psicológicos. Los niveles de hormonas cambian en el cuerpo de las mujeres y esto afecta a muy diferentes ámbitos. Sin embargo, que haya cambios no significa que la sexualidad se acabe. Con la menopausia, las mujeres entran en una etapa en la que pueden seguir viviendo y disfrutando su sexualidad.

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Imagen de la serie Grace & Frankie, en la que se aborda la sexualidad en personas mayores de forma abierta y libre de prejuicios.

6. La única manera de mantener relaciones sexuales es por medio del coito. Este mito es compartido por muchos ancianos, debido a la escasa o nula educación sexual que recibieron en su juventud, pero desgraciadamente también hay gente más joven que comparte esta creencia. El coito es solo una de las cientos de maneras que existen para mantener relaciones sexuales (caricias, besos, masturbación…).

7. La actividad sexual puede dañar la salud de los ancianos. Se piensa en los ancianos como personas frágiles, con los que hay que tener mucha delicadeza. Y erróneamente se piensa que esto les impide disfrutar de la sexualidad y que el que lo hagan, podría empeorar su estado de salud. Hay muchas maneras de mantener la actividad sexual, como ya hemos visto, y la salud física no tiene por qué verse afectada por ella.

8. El hombre tiene más necesidad sexual que la mujer. Esto se deriva de la creencia que mucha gente tiene de que los hombres son más salvajes y activos, y las mujeres deben ser unas señoritas que no piensan en el sexo. Seas hombre o mujer, puedes tener más o menos necesidad sexual. Al igual que con la edad, no depende del género, sino de cada persona en particular.

9. Los ancianos que se masturban son unos depravados. Se ha tendido durante muchos años a ver la masturbación como algo sucio que no debe hacerse. Además, muchas generaciones han recibido amenazas si lo hacían: Dios te castiga, te salen granos, se te cae la mano… Sin embargo, la masturbación es una forma más de disfrutar de nuestra sexualidad, en cualquier etapa de nuestra vida.

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Estos son solo algunos de los muchos mitos que rodean la sexualidad, y más concretamente la sexualidad en la vejez. Son ideas que muchas veces damos como ciertas y que pueden crear mucha frustración en aquellas personas mayores que aun quieren disfrutar de su sexualidad.

El disfrute sexual es un derecho y todo el mundo puede elegir si mantener su vida sexual activa o no, y cómo hacerlo, más allá de géneros, edades y cualquier otro tipo de etiquetas.