Cuando hablamos de amor, todo a priori nos parece bonito y romántico. Ocurre lo mismo con el concepto de Limerencia, una palabra considerada una de las más bonitas del castellano. Sin embargo, el amor romántico puede no ser tan bonito como nos lo pintan las series, el cine o la literatura, y por muy bonita que sea la palabra “limerencia”, el concepto al que se refiere tampoco lo es tanto.

La limerencia hace referencia a un estado mental caracterizado por la necesidad obsesiva de ser amado o, más bien, de ser correspondido por parte de una persona amada. Y ya sé que a todos nos gusta ser correspondidos en el amor. El problema empieza cuando ese gusto se convierte en una necesidad y nos lleva a obsesionarnos, haciendo que toda nuestra vida gire en torno a esa persona y en torno a esa necesidad de que él o ella nos ame tanto o más como lo hacemos nosotros.

Intentaremos no hacer mucho spoiler en esta entrada, pero seguro que si has visto la nueva serie de Netflix, You, este tema no te resultará ajeno, y sabrás hasta qué punto este amor obsesivo puede suponer un peligro real. No quiere decir que las personas que sufren de este tipo de obsesión, vayan a llegar al límite al que llega Joe, el protagonista de la serie. Como en todo, existen diferentes grados, pero todos ellos tienen sus consecuencias negativas.

Las personas que sufren esta obsesión por ser correspondidos amorosamente, como ocurre en otros trastornos obsesivos, experimentan pensamientos intrusivos a lo largo del día, relacionados con la persona a la que aman, así como por si son amados o no. Esto les lleva a pasar la mayor parte del día preocupados, ignorando cualquier otra área de su vida en el que puedan estar teniendo problemas. Todo gira en torno a la persona amada y cada una de sus acciones se dirigen a conseguir ser correspondido.

Además, existe un gran miedo al rechazo por parte de la otra persona, por lo que es común que eviten muchas situaciones, o que se comporten de forma tímida en presencia de la otra persona por temor a que les evalúen de forma negativa.

Todos estos pensamientos intrusivos y el hecho de que sus vidas giren en torno a este tema, conlleva un gran perjuicio para ellos, ya que les lleva a descuidar su vida social, pudiendo acabar en una situación de aislamiento, así como el ámbito laboral y académico. ¿Crees que podrías concentrarte en tus tareas y tu día a día si tu pensamiento está inundado completamente por una persona?

Aunque sea fácil cuando leemos todo esto que nos venga a la mente un chico aislado, sin amigos ni relaciones, que sigue en secreto a esa persona de la que está enamorada, lo cierto es que esto también les ocurre a personas con pareja. Si recuerdas la serie You, el protagonista consigue iniciar una relación de pareja con su amada Beck, pero la atención que le presta ella y el amor que le demuestra, nunca es suficiente. Y el miedo a perderla o a que ella quiera a otras personas le lleva a cometer cada uno de los actos que observamos en la serie.

Sabiendo todo esto, parece que el concepto de limerencia nos empieza a sonar ya más a un trastorno mental más que a un enamoramiento especial. ¿No crees?

Y es que el cine, la literatura, los medios de comunicación y la cultura occidental en general, han alimentado una serie de mitos alrededor del amor romántico, que nos han llevado a mantener unas creencias sobre el amor que en muchas ocasiones para nada se corresponden con la realidad y que conllevan unas consecuencias, a veces negativas.

Mitos como el del amor a primera vista, el que pone inicio a la serie de Netflix, cuando Joe, nuestro protagonista, se enamora de Beck cuando la ve entrar en su librería. Creer en el amor a primera vista, nos puede llevar a interpretar la pasión de un primer momento como prueba irrefutable de amor, ignorando posteriormente otros aspectos de la persona o la relación que pueden ser negativos. O, por el contrario, a ignorar relaciones positivas con otras personas únicamente porque no empezaron de una manera apasionada.

Otro de los mitos más extendidos y mantenidos es el de la media naranja, el creer que solo existe una persona en el mundo, perfecta para cada uno. La consecuencia directa derivada de esta creencia es el aferrarnos a esa persona que hemos encontrado, aunque la relación no funcione, porque pensamos que si la perdemos, ya no habrá nadie más para nosotros en el mundo y nos quedaremos solos.

Relacionado con el mito de la media naranja, existe la creencia de que nuestra pareja debe ser 100% compatible, entendiendo esta compatibilidad como que todo lo debemos hacer juntos, debemos tener los mismos gustos, aficiones… Esto se puede traducir en una gran frustración cuando no se está de acuerdo en algo, así como en una falta de independencia y espacio en el que poder mantener tu identidad propia, al margen de tu pareja. ¿De verdad crees que puedes estar de acuerdo con otra persona en absolutamente todo?

Por último, me gustaría señalar uno de los mitos más extendidos y posiblemente el que más daños produce, la creencia en que los celos son una prueba de amor. Los celos son únicamente la expresión de una falta de confianza en la otra persona y una consecuencia de creer que tienes derecho a recibir algo de tu pareja de forma exclusiva, porque te pertenece de una u otra manera. Y esto ni es bonito, ni es romántico, ni es sano. Solo lleva a intentar controlar y poseer a la otra persona. Solo te hace estar más cerca de identificarte con esa palabra tan bonita del castellano, limerencia.