En estos meses previos a las distintas elecciones que se avecinan, donde todo lo que se lee parece campaña electoral de unos y otros, queremos hacer también un hueco a la psicología y, como no, a Disney, para conocer el trastorno que hoy nos ocupa, el Síndrome de Bambi. Además, cuando sepas en qué consiste, sabrás por qué las personas que lo sufren no van a votar a Vox en las próximas elecciones.

Por si a alguno le hace falta hacer memoria sobre este clásico de Disney, Bambi es un pequeño cervatillo que nace en un bosque rodeado por todos sus animales. Aprende de todos ellos y siempre camina seguro detrás de su querida madre. Sin embargo, un día se escuchan disparos en el bosque, y la madre de Bambi es asesinada por un cazador, por lo que el pequeño cervatillo se queda huérfano.

Ahí no termina la historia, porque Bambi, con algo de ayuda de su padre, tendrá que aprender a arreglárselas solo en el bosque, enfrentándose a otras muchas dificultades como un gran incendio que pone en peligro a todos los animales que junto a Bambi habitan el bosque.

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Alguien con Síndrome de Bambi, posiblemente haya estado a punto de llorar leyendo o recordando esta película, ya que este síndrome hace referencia a unos intensos sentimientos a favor de los animales. Estos sentimientos tan fuertes provocan un gran sufrimiento en estas personas, que les lleva a proteger a los animales de cualquier manera.

Y aunque los veganos son grandes especialistas en la protección de los animales, este síndrome puede no referirse a ellos. Como hemos hablado otras veces en este blog, una característica esencial para los trastornos, es el sufrimiento que producen en las personas. Y estarás de acuerdo conmigo en que una persona vegana no tiene por qué sentir un gran sufrimiento por su situación. Ni hacer que su vida gire tanto en torno a la protección de los animales que le cause un gran deterioro en su vida personal, laboral o social.

Estas características que llevamos viendo te habrán hecho ver ya el motivo por el que alguien con este síndrome tendrá claro a quien votar en estas y en todas las elecciones en las que pueda votar:a cualquier partido que se centre en proteger a los animales. Por ejemplo, PACMA.

Igualmente, alguien con Síndrome de Bambi, tendrá claro que bajo ningún concepto votaría a un partido que, como Vox, tuviese entre sus propuestas más sonadas una ley que proteja prácticas como la tauromaquia y la caza.

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La vida de alguien con este trastorno gira en torno a la protección de los animales, llegando hasta la obsesión y un gran sufrimiento ante cualquier hecho en el que algún animal haya podido sufrir lo más mínimo. Y no solo sufren ante prácticas en las que los animales sufren directamente, como la caza, la tauromaquia o los circos de animales, sino también ante prácticas como la tala indiscriminada de árboles o la contaminación de ríos y mares.

Aunque nos resulta un trastorno muy interesante, lo cierto es que no se encuentra recogido en ninguna de las principales clasificaciones diagnósticas de trastornos mentales, como ha ocurrido ya con otros de los trastornos de Disney que hemos visto en entradas anteriores del blog.

Pero aunque no se trate propiamente de un trastorno, volvemos a señalar que lo que más importa en estos casos es el sufrimiento de la persona y cómo la situación domina la vida de quien vive esta situación. Así que si conoces a alguien que pueda estar sufriendo de forma excesiva y desproporcionada por los animales, lo más recomendable es siempre acudir a psicoterapia.

Os prometemos que ningún animal ha sufrido ni sufrirá daños durante el desarrollo de la terapia.