El consumo de alcohol y el síndrome de dependencia al alcohol o alcoholismo es algo que lleva preocupando a la sanidad mucho tiempo. Esto ha llevado a que múltiples autores hayan hecho clasificaciones sobre diferentes tipos de bebedores. Alguno de ellos representa la enfermedad de alcoholismo, pero otros, a pesar de no entrar bajo la definición de “dependencia al alcohol”, pueden significar igualmente un consumo perjudicial. ¿Te sentirás identificado con alguno?

Una de las clasificaciones más conocidas es la del autor Jellinek, quien incluyó 5 tipos de bebedores:

Bebedor Alfa: depende del alcohol únicamente de forma psicológica. Esto quiere decir que no siente la necesidad fisiológica de beber, sino que lo hace para mitigar una enfermedad física o como respuesta al dolor emocional. Sería algo similar al “beber para olvidar”.

Bebedor Beta: es el bebedor social. Puede mantener su abstinencia durante un tiempo y no muestra dependencia. Sin embargo, en situaciones sociales bebe en exceso, lo que hace que se produzcan algunas complicaciones como gastritis o cirrosis hepática.

Bebedor Gamma: aquí encontramos la verdadera adicción al alcohol tal y como la conocemos. Son bebedores que pierden el control totalmente al beber, lo que les lleva a tener graves problemas tanto físicos como sociales. Para hacernos a la idea, serían esos turistas europeos que llegan a España en verano y en los que no distingues si el color gamba de su cara se debe al sol o a que llevan tres días sin soltar el vaso de sangría.

Bebedor Delta: es lo que se conoce como bebedor social excesivo regular. Son aquellos bebedores que muestran dependencia física o psíquica. Son bebedores que consumen alcohol por costumbre, pero no pierden el control sobre la cantidad y no se emborrachan. Es el típico bebedor mediterráneo, para los cuales un día no es lo mismo sin tomarse una cerveza en la comida, al salir de trabajar, unas cervezas fresquitas en cualquier terraza, o tranquilamente en el sofá tras un largo día.

Bebedor Épsilon: son bebedores periódicos que no muestran dependencia al alcohol. Beben alcohol compulsivamente de forma esporádica y lo intercalan con episodios de abstinencia. Son los bebedores de fin de semana, que beben perdiendo el control y emborrachándose.

¿Te sientes identificado con alguno de estos tipos de bebedor?

Para Jellinek, los bebedores que verdaderamente constituyen una enfermedad son los gamma y los delta. Esto no significa que el resto esté libre de problemas, ya que los alfa estarían mostrando un síntoma de otro problema, mientras que en el beta y épsilon el problema estaría causado por el exceso en el consumo.

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Pero más importante que saber el tipo de bebedor que eres, es saber si te encuentras en alguna de las fases que llevan a la enfermedad. Jellinek distingue 4 fases en la evolución del trastorno:

  1. Fase pre-alcohólica: va aumentando progresivamente la cantidad de alcohol que se bebe, con lo que el cuerpo se va acostumbrando (genera tolerancia). Bebe porque siente que el alcohol le ayuda en algo, como olvidar penas, desinhibirse, sentir bienestar…
  2. Fase prodrómica: la necesidad de consumir alcohol va aumentando y van apareciendo algunos signos como aumentar la cantidad, la graduación alcohólica de las bebidas, pensamientos sobre el hecho de beber, beber más rápido, hacerlo a escondidas… Pero pueden aparecer sentimientos de culpa.
  3. Fase crítica: aparecen problemas debido al consumo de alcohol a nivel físico, psicológico, social y laboral. La persona centra su vida en el alcohol, descuidando otros aspectos, perdiendo el control y sintiéndose incapaz de abandonar el consumo. Justifica su adicción y aparecen autoengaños. Además pueden aparecer trastornos en otras áreas como la alimentación, el sueño, disfunciones sexuales…
  4. Fase crónica: aparece el síndrome de abstinencia, junto con otros problemas orgánicos. La persona permanece ebria prácticamente todo el tiempo y los problemas de la fase anterior se acentúan. En esta fase disminuye la tolerancia al alcohol y aparecen síntomas como temblores.

A partir de estas clasificaciones han surgido posteriormente otras muchas que hablan tanto de los tipos de bebedores como de las fases del alcoholismo, sin embargo, las de Jellinek son las más importantes.

Aunque hayamos comenzado esta entrada de una forma un tanto cómica, no debemos olvidar que realmente estamos hablando de un problema que puede acarrear graves consecuencias. Identificarte con alguno de los tipos de bebedores o con alguna de las fases del alcoholismo, puede darte una pista sobre si estás empezando a tener un problema o si ya lo podrías tener.

Así que desde aquí mi recomendación es que no lo dejes pasar, ni le restes importancia. Y si dudas de si lo tuyo es o no un problema, lo mejor el preguntar (a un especialista, si es posible).

 

Muchas gracias por visitar esta entrada. ¡Nos vemos pronto!