Es conocida de sobre la historia de Mowgli, película que esta misma semana estrena Netflix, en la que un niño salvaje es criado por una manada de lobos en la selva, donde convive con otros muchos animales. Igual que Mowgli, el cine nos deja otros casos como el de Tarzán. Pero lo más interesante para la psicología es el análisis de casos reales que se han dado a lo largo de la historia.

Uno de los casos reales más famosos, es el del Víctor, el niño salvaje de Aveyron. Fue encontrado en 1800, con aproximadamente 11 años, a las afueras del poblado de Saint-Serin, en Aveyron. Se le había visto trepando árboles, corriendo a cuatro patas y alimentándose de raíces. Como si hubiese sido criado por animales.

Quisieron internarle en una escuela para sordomudos, ya que no entendía nada de lo que le decían ni se comunicaba de ninguna manera. Pero llamó la atención de Itard, un médico pedagogo que quiso llevárselo a su casa para estudiar el caso e intentar enseñarle todo lo que no había podido aprender debido al aislamiento al que había estado sometido durante toda su vida.

Antes de enseñarle a hablar o a comprender el lenguaje, Itard tuvo que llevar a cabo una educación sensorial, dándole baños de agua caliente y fría, haciendo que explorase objetos con el tacto y los ojos tapados…estimular sus sentidos para hacer frente a todos los déficit que tenía debido al aislamiento en el que Víctor había vivido.

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Pero Itard no tuvo tanta suerte como Jane y su padre con Tarzán, ya que Víctor solo fue capaz de aprender algunas palabras, pero no llegó a utilizar bien la sintaxis. Aunque sí logró comprender algunas frases simples y aprendió a leer y escribir palabras sencillas.

Además de enseñarle el lenguaje, Itard hizo un gran esfuerzo por educar a Víctor en áreas como la emocional o la conducta social a través de métodos de la psicología como el condicionamiento o el modelado. Así, logró con paciencia que Víctor mostrase afecto por otras personas, como con la señora que vivía con ellos en la casa, así como otras emociones como pueden ser la vergüenza o la culpa.

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Fotograma de la película “El pequeño salvaje”

El caso del salvaje de Aveyron y el trabajo de Itard supuso un gran avance para la psicología y la educación especial y preescolar, aunque Víctor no lograse llegar a integrarse en la sociedad, como sí consiguieron Tarzán o Mowgli.

Si te interesa el caso del salvaje de Aveyron, puedes encontrar más información en la película “El pequeño salvaje”, donde se narra de una forma muy amena la historia de Víctor e Itard.

A partir de este caso tan conocido, se llegó a conclusiones tan importantes como el señalar el papel imprescindible que la sociedad tiene sobre el desarrollo físico y cognitivo de los niños y niñas. O lo importante que es la confianza en los alumnos por parte de sus educadores (o de sus padres) para lograr el aprendizaje.

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Además de Mowgli y Tarzán, hay otros muchos casos y no solo en la ficción, como pueden ser Rómulo y Remo, que después de haber sido criados por una loba, construyeron uno de los mayores imperios de la historia. Si buscamos los casos reales de niños salvajes, podemos ver cómo el aislamiento afecta a la educación, pudiendo ver que todos ellos quedan muy lejos de todo lo que lograron prosperar  esos casos de ficción:

  • John Ssabunnya (Uganda). Después de que su padre asesinase a su madre, huyó a la jungla y convivió con monos. Años después, al volver a la civilización, acabó cantando en el coro del orfanato donde le acogieron.
  • Natasha (Liberia). Fue encontrada con 5 años. Andaba a cuatro patas y bebía agua con la lengua, ya que había vivido siempre encerrada en una habitación junto con perros y gatos.
  • María Isabel (Portugal). El famoso caso conocido como “la niña pollo”. Su madre presentaba serios problemas mentales y tenía encerrada a la niña en un corral de gallinas. La niña se comportaba como ellas y tenía serios problemas de crecimiento debido a que se alimentaba igual que las gallinas.

Como veis, no todos los casos tienen finales tan felices como lo tuvieron Mowgli o Tarzán, quienes consiguieron acabar viviendo en sociedad, desarrollando el lenguaje y sin problemas en su desarrollo físico y cognitivo. Sin embargo, todos ellos han servido a la psicología para explicar hasta qué punto nuestro comportamiento y nuestras funciones cognitivas son innatas o aprendidas.