¿De qué color ves las zapatillas de la imagen? ¿Rosas y blancas? ¿O grises y azules? Esta imagen, aunque no es nueva, ha vuelto a viralizarse esta semana y el debate vuelve a estar vivo en las redes sociales. Solo que esta vez, la imagen va acompañada por la siguiente explicación:

“Si el cerebro derecho es dominante entonces ves rosado y blanco. Si el cerebro izquierdo es dominante entonces ves verde y gris.”

Sin embargo, esto no es más que un bulo, ya que el tener un hemisferio u otro dominante, no tiene nada que ver con cómo percibimos los colores. De hecho, hay personas que en un momento pueden ver la zapatilla de un color, y al volver a mirarla un rato después, verla de los otros colores posibles. ¿Se les habría quedado entonces dormido en ese momento el hemisferio dominante?

También empiezan a correr por las redes otros bulos que explican que el ver las zapatillas de un color u otro depende de tu personalidad, pero creo que estarás de acuerdo conmigo en que esta explicación es aun más inverosímil.

La explicación a este curioso fenómeno y a otros que también han sido muy virales en redes, como el del vestido o las chanclas, tiene que ver con la psicología, sí, pero no con la personalidad ni con la dominancia de uno u otro hemisferio. La explicación tiene que ver con lo que se conoce como constancia del color.

Nuestro cerebro, en su incansable intento por hacer de nuestro mundo un lugar coherente, lleva a cabo un sinfín de compensaciones. Una de estas compensaciones las hace respecto al color, haciendo que podamos ver un objeto siempre del mismo color, aunque la iluminación cambie.

zapatilla-vestido-color

Por ejemplo, si acudimos a una fiesta ibicenca en la que todo el mundo va vestido de blanco, cuando caiga la noche y el ambiente se oscurezca, la ropa de todos los asistentes la seguiremos viendo como blanca, aunque realmente lo que estemos viendo, objetivamente, sea una ropa de color gris oscuro. E incluso si ponen focos de color en la fiesta que iluminen a los asistentes, seguiremos pensando que vemos su ropa blanca y no de los colores de los focos.

El cerebro hace que veamos los colores como constantes aunque la iluminación varíe. Y hace esta compensación en función de como interprete que es la iluminación que reciben los objetos (si es un foco de color, si es luz natural, luz blanca…).

 

En el caso de las zapatillas, lo que ocurre es que la imagen es ambigua. No podemos interpretar con seguridad, en función del contexto, qué tipo de iluminación están recibiendo. De esta forma, si el cerebro interpreta que se trata de una fuente de luz azulada, veremos las zapatillas de color rosa y blanco. Sin embargo, si lo que interpretamos es que están iluminadas con una luz rosada, veremos las zapatillas de color gris y verde. De hecho, puede que en función de la resolución de los colores de nuestra pantalla, de la iluminación o del ambiente en el que nos encontremos, veamos unas veces unos colores y otras veces otro.

Con este fenómeno de la compensación del color, son muchos los psicólogos que han aprovechado para crear ilusiones ópticas con el color. El mejor ejemplo lo encontramos en el psicólogo Akiyoshi Kitakoa, quien ha creado numerosas ilusiones ópticas, no solo basadas en la constancia del color.

En el siguiente ejemplo, vemos un tablero de ajedrez con un cilindro haciendo sombra sobre él. Aunque el cuadrado B parece más claro que el marcado con la letra A, los dos son del mismo color. Esto ocurre porque interpretamos que las dos zonas reciben diferente iluminación y nuestro cerebro hace una interpretación de cuales son los colores “reales” de las casillas.

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Dicho todo esto, cuando te empiecen a llegar diferentes explicaciones de por qué ves las zapatillas de un color o de otro, no te dejes engañar por teorías que nada tienen de científico. Remite a quien te haya dicho que eres más analítico o más creativo por verlas de colo rosa y blanco a esta entrada de nuestro blog.