Muchas historias de Disney nos pueden servir para comprender algunos trastornos mentales, síndromes o conceptos de la psicología. Pero otras historias llegan aún más lejos, dando nombre a algunos trastornos mentales. Es el caso del trastorno que nos ocupa hoy: el Síndrome de Kleine-Levine (KLS) o Síndrome de la Bella Durmiente.

De entre todos los problemas que podríamos encontrar en esta princesa Disney, omitiremos el hecho de que habla, canta y baila con animales, que se enamora perdidamente de un hombre que se encuentra por el bosque sin necesidad de hablar con él, que le atraen peligrosamente los objetos punzantes y otros tantos hechos preocupantes. Hoy, nos quedaremos analizando el por qué pasa el 75% de su propia película durmiendo.

El síntoma principal que define el síndrome de la bella durmiente es la hipersomnia. Aunque vemos que nuestra princesa tiene un sueño continuado durante varios días, en este síndrome encontraremos episodios de sueño de entre 16 y 18 horas por día. Estos episodios se pueden dar a lo largo de varias semanas y aparecer varias veces al año.

En el KLS encontramos además otros síntomas. Los pacientes muestran hipersexualidad e hiperfagia (comen compulsivamente), ya que no pueden comer durante los largos periodos de sueño. Una gran diferencia con la princesa Aurora y algo que es casi de agradecer teniendo en cuenta que hablamos de una película infantil.

Al despertar, también podemos encontrar en estos pacientes conductas agresivas, deterioro de algunas funciones cognitivas, alucinaciones y desorientación. No está muy claro que la bella durmiente muestre estos síntomas, aunque estarás de acuerdo en que podrían explicar alguna de las conductas que dejamos de lado al principio de esta entrada.

Este trastorno suele aparecer en la segunda década de vida, como sucede en la película, aunque se han encontrado casos de aparición desde los 4 años hasta los 82. Y a diferencia de lo que parece, es un síndrome mucho más frecuente en los hombres (aproximadamente cuatro hombres por cada mujer).

Para sufrir este síndrome no es necesario pincharse el dedo con una aguja, aunque la verdad es que las causas no están claras aún. Los estudios apuntan a que se debe a un problema en el eje hipotálamo-hipofisario, un circuito encargado del control de las hormonas.

Por desgracia, el beso de tu amor verdadero no es ni necesario ni suficiente para despertar de estos periodos de sueño y superar el síndrome. La respuesta a cualquier tratamiento es pobre y se suele basar en estimulantes y estabilizadores del ánimo. Sin embargo, dados los escasos resultados que producen y sus altos efectos secundarios, se apuesta más por la psicoterapia (al menos hasta que se encuentre la causa que lo produce).

El Síndrome de la Bella Durmiente es muy incapacitante para la persona que lo sufre, produciéndole un gran deterioro tanto a nivel social, como laboral y emocional. Digamos que ni harían una película sobre ti, ni encontrarías de esa forma a tu príncipe azul y mucho menos serías princesa o príncipe de un gran reino al despertar.

 

Espero que te haya resultado interesante conocer un síndrome tan extraño como este. Seguiremos aprendiendo psicología con Disney y el cine en próximas entradas. ¡Gracias por tu visita!