Premios, castigos, refuerzos negativos… Son muchos los términos que oímos día tras día relacionados sobre las consecuencias de nuestros actos. Pero muchas veces, la psicología popular nos hace usar mal estos términos, llevándonos a malentendidos. ¿Tienes clara cual es la definición de refuerzo y de castigo? ¿Sabes que existen castigos positivos y negativos?

De todos los caminos por los que podemos explicar el aprendizaje, uno de los más conocidos es el del condicionamiento operante o aprendizaje instrumental. El condicionamiento operante es un modelo que trata de explicar la conducta en función de las consecuencias que tienen. Defiende que son estas consecuencias las que harán más o menos probable que volvamos a realizar la misma acción.

Dentro del condicionamiento operante o instrumental, podemos encontrar multitud de términos, pero hoy nos vamos a centrar en entender qué son los refuerzos y los castigos y a qué hacen referencia las palabras “positivo” y “negativo”.

Un refuerzo, es todo aquello que ocurre después de que alguien lleve a cabo una conducta y que aumenta la probabilidad de que esa acción se repita. Si piensas en algo que haces todos los días, encontrarás que tras realizar la acción, consigues algo que seguramente sea agradable para ti. Ese “algo” agradable sería el refuerzo de tu acción.

De forma opuesta, un castigo es toda consecuencia que tiene como resultado que disminuya la probabilidad de realizar una conducta. Muchas veces usamos mal este término, cuando decimos, por ejemplo, que en algunos niños no funcionan los castigos. El castigo se define como aquello que disminuye la probabilidad de una acción, así que si no está funcionando, es que lo que utilizas no es un castigo.

La cosa se complica cuando además nos fijamos en si estos refuerzos y castigos son positivos o negativos. Veamos uno por uno en qué consisten:

  • Refuerzo positivo. Es aquello que solemos llamar premios. El refuerzo hace referencia a que la conducta aumentará. Positivo podríamos entenderlo como “dar”. Por tanto, un refuerzo positivo sería dar algo que aumenta la conducta.
    Podemos encontrar muchos ejemplos, como puede ser un “aprobado” en un examen. Este aprobado es una consecuencia que reforzará nuestra conducta de estudiar. Es decir, hará más probable que estudiemos para el próximo examen.
  • Castigo positivo. Como ya hemos visto, el castigo lo entendemos como aquello que disminuye la probabilidad de repetir la conducta. Y positivo lo podíamos entender como dar algo. De esta forma, el castigo positivo sería algo que nos dan y que hace menos probable que repitamos nuestra acción.
    Por ejemplo, sería recibir un golpe de alguien a quien hemos insultado. Hará menos probable que le insultemos en próximas ocasiones. Pero no solo existen castigos físicos. Otro castigo positivo podría ser la mirada seria de nuestra madre cuando hemos llegado tarde a casa. ¿Te atreverías a repetirlo?
  • Refuerzo negativo. El refuerzo negativo muchas veces lo relacionamos con los castigos, seguramente por contener la palabra “negativo”. Este término hace referencia a una consecuencia en la que se nos quita algo y que aumenta la probabilidad de que repitamos la acción.
    Encontramos múltiples ejemplos en nuestro día a día: comemos porque nos quita el hambre, dormimos porque nos quita el sueño, nos ponemos abrigo en invierno porque nos quita el frío y muchas veces llevamos amuletos porque nos quita ansiedad. Todos estos “nos quita…” sería los refuerzos negativos.
  • Castigo negativo. Hace referencia a aquellas consecuencias en las que se nos quita algo y eso hace que disminuya nuestra conducta. Sería algo así como quitarnos algo bueno.
    Un ejemplo claro lo encontramos cuando a un adolescente se le quita el móvil por haber contestado mal a sus padres. O cuando nos quitan dinero porque nos han descubierto conduciendo a 160 km/h por la autopista.