¿Alguna vez has sabido responder a una situación gracias a tu intuición? Seguro que en más de una ocasión has presenciado una situación ambigua a la que has podido dar una explicación. Quizás gracias a tu intuición has podido responder a preguntas sin disponer de información suficiente. La psicología social puede explicar estos hechos, y lo hace refiriéndose a esta “intuición” como sesgos y heurísticos cognitivos.

Los heurísticos cognitivos son una serie de “atajos” cognitivos que utilizamos en situaciones ambiguas. Es decir, cuando no disponemos de suficiente información, preferimos hacer estimaciones sobre la explicación a esa situación (a pesar de poder caer en errores), que quedarnos en un estado de incertidumbre. Porque, efectivamente, nadie disfruta de la incertidumbre.

Los sesgos cognitivos, por otra parte, son conclusiones a las que llegamos de forma sistemática en cualquier situación ambigua. Esto no significa que estemos cayendo siempre en errores. A pesar de aceptar estas conclusiones de forma incondicional, seguimos utilizándolas porque en muchas ocasiones acertamos, por lo que resulta adaptativo.

Pero seguramente, entender a qué nos referimos al hablar de heurísticos, será mucho más fácil a través de unos cuantos ejemplos.

Heurístico de representatividad

Son juicios que hacemos, al estimar la probabilidad de que una persona (o cualquier otra cosa) pertenezca a una categoría concreta.

Ocurriría, por ejemplo, si te presentase a mi amigo José. Es un chico alto, con unos preciosos ojos verdes, sonrisa de anuncio, la piel bronceada y un cuerpo de gimnasio. ¿Crees que es mi amigo el bibliotecario? ¿O a lo mejor es mi amigo el actor? ¿Qué dirías?

 

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La mayoría de la gente seguramente diría que es el actor, ya que la definición de José nos encaja más con nuestro estereotipo de actor que con el estereotipo de bibliotecario. Es decir, echamos mano al heurístico de representatividad porque José representa mejor nuestra categoría “actor”. Aunque posiblemente nos estemos equivocando.

Además, llegamos a esa conclusión sin tener en cuenta otros datos. Por ejemplo, que al haber acabado la carrera hace a penas un año y estar estudiando una oposición, es mucho más probable que conozca a más bibliotecarios que a actores, ¿no crees?

 

Heurístico de disponibilidad

Consiste en hacer una estimación sobre la probabilidad de algo, tomando los ejemplos que más fácilmente nos vienen a la memoria, es decir, tomando los ejemplo más representativos.

Por ejemplo, piensa en palabras de cuatro letras que empiecen por R (R _ _ _ ). ¿Lo tienes? Ahora piensa en palabras de cuatro letras que contengan la R en tercer lugar ( _ _ R _ ). ¿Cuántas recuerdas? ¿Crees que existen más palabras de cuatro letras que empiezan por R, o más palabras de cuatro letras con la R en tercer lugar?

Seguramente te haya sido más fácil recordar palabras que empiecen por R, así que no es raro que pienses que hay más. Sin embargo, en castellano existen muchas más palabras que contienen la letra R en tercer lugar.

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Este heurístico puede explicar, por ejemplo, por qué nos da más miedo viajar en avión que en coche, cuando hay muchos más accidentes de coche que de avión. ¿Por qué? Porque salvo en ciertas campañas en periodos vacacionales, a penas se habla de los accidentes de coche. Sin embargo, los accidentes de avión tienen mucha más repercusión en los medios de comunicación y son más impactantes. Es decir, mucho más fáciles de recordar.

Heurístico de ajuste y anclaje

Consiste en hacer un juicio basándonos en un punto o un dato previo, que puede ser falso. Es decir, cuando no sabemos algo, intentamos buscar un punto de partida a partir del cual empezar a estimar.

Por ejemplo, si te pregunto cuántas personas crees que se matricularon en el grado de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid en el año 2013. ¿Cuántos me dirías? ¿Más o menos de 18.600? ¿Podrías pensar en un número aproximado antes de seguir leyendo?

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Si has pensado ya un número, ahora piensa: ¿está más cerca del dato que te he dado (18.600) o más cercano a 1.494 (el dato real)?

Seguramente, si no has estudiado en la Universidad Autónoma de Madrid, no has estudiado Psicología o no sabes cuántos alumnos suele haber por curso en los grados universitarios, te hayas alejado bastante de la cifra real porque tu punto de anclaje ha sido el dato de 18.600.

 

En estos ejemplos, es posible que todos los heurísticos te hayan llevado a la solución errónea. Sin embargo, no siempre es así. Estos atajos cognitivos son adaptativos para nosotros. En muchas ocasiones, nos llevará a soluciones correctas. Seguramente, ahorraremos mucha energía a nivel cerebral. Y, sobre todo, nos librarán de esa incómoda tensión que nos produce vivir en la incertidumbre.

¿Puedes recordar alguna ocasión en tu vida en la que estos heurísticos te hayan servido? ¿o alguna ocasión en la que te hayan llevado a equivocarte?