Es indudable el poder que la música tiene sobre nosotros. Todos nos hemos emocionado al escuchar una melodía, hemos recordado momentos pasados de nuestra vida  a través de canciones y a todos nos ha evocado pensamientos o personas el escuchar diferentes ritmos.

El 21 de junio celebramos el día europeo de la música y desde Psicología y Mass queremos celebrar este día repasando todos los beneficios psicológicos de la música y su uso como herramienta terapéutica.

Y es que no se conoce ninguna civilización en la que no haya existido la música, lo que nos debería hacer pensar en la importancia que tiene en nuestras vidas (aunque muchas veces su importancia no reciba la atención que se merece, pero ese es otro tema).

Cada vez son más los estudios que relacionan la música con mejoras en la salud, tanto física como mental. Y es por ello por lo que la Musicoterapia se va abriendo camino como una nueva herramienta terapéutica para tratar multitud de problemas de salud. Estos beneficios sobre la salud se han observado en múltiples grupos de pacientes.

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Por ejemplo, pacientes con Alzheimer y otras demencias se han visto beneficiados al escuchar música conocida. Al parecer, la memoria musical es una de las capacidades cognitivas que más tarda en perderse, por lo que las melodías familiares producen mejorías en el estado de ánimo, la identidad y la percepción corporal en estas personas. Es más, se ha comprobado que la música puede frenar el deterioro de las capacidades mentales que caracteriza a estas enfermedades degenerativas, haciendo, por tanto, que avancen a menor velocidad.

En otras enfermedades en las que se deterioran los procesos motores, como puede ser el Parkinson, seguir el ritmo de la música puede ayudar a mejorar los movimientos o la marcha. Esta misma actividad de seguir la secuencia rítmica de la música, puede ayudar a personas mayores sanas a caminar más rápido y mejor de lo que lo harían sin música.

La música también tiene efecto sobre nuestra memoria. Mejora la calidad de nuestros recuerdos y nos ayuda a recordar con más detalles y narrar de una forma más completa y compleja momentos pasados de nuestra vida. Así que ya sabes, un hilo musical de fondo te ayudará a traer a la mente de forma más eficaz recuerdos que contar a otras personas.

Gracias a la música, podemos mostrar emociones y comunicar nuestros sentimientos, algo que puede ser una gran ayuda para las personas que tienen dificultades para hacerlo a través de otros canales comunicativos (como el habla o los gestos), como ocurre en las personas con autismo.

Asimismo, la propia música nos puede generar sentimientos y emociones como la alegría o la calma, por lo que podremos combatir síntomas de problemas tan conocidos como la ansiedad o la depresión.

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Incluso el canto empieza a prescribirse, habiéndose encontrado mejoras en el sistema inmunitario de personas que acababan de asistir a un ensayo con un coro. Parece ser verdad aquello de que “quien canta, su mal espanta”.

Cada vez más clínicas incorporan la música como herramienta para intervenir en problemas como el dolor, la recuperación postoperatoria o los síntomas de depresión y ansiedad.

La Musicoterapia es una disciplina cada vez más conocida. Y según va implantándose su uso, son más los estudios que apoyan su eficacia para el tratamiento de diferentes problemas. Aunque de momento la música no pueda ser sustitutiva de ningún analgésico o tratamiento psicológico, nunca está de más disponer de algo que pueda potenciar los efectos de las técnicas de tratamiento ya instauradas, ¿no crees?